Rocio
Ha pasado el
tiempo. Lo más normal sería que hubieses dejado de importarme, que no fueras
nada. Que todas esas llamadas o esos ratos junto a ti fueran historia. Que no
quedase nada de aquellas tardes o de esas verdades que me decías que ahora veo
tan lejos. Lo lógico e improbable en este caso sería que me hubiese olvidado de
ti. De tu sonrisa, tu carácter, tu orgullo, tu mirada, tus tonterías, tú forma
de ser. De los momentos que pasamos juntos, de esas risas. Lo que pasa es que
no le veo sentido. No sé por qué, pero no puedo. No se supera todo eso tan
rápido. Nadie puede decir ‘’ahora te olvido’’ y ya está. Era todo tan, no sé,
no puedo describirlo. Pero decidiste que se acabara. Y así fue, se acabo. Y no
hay día que no me acuerde de todas esas cosas. Es cierto, no hay día en que no
me acuerde de ti.
Al verles allí, en
frente de mí esperando que fuera a abrazarles, salí corriendo hacia ellos. Los
había echado tanto de menos durante estos dos meses.
Lucia: ¡Hermanitaaa!
–nos abrazamos. De inmediato se unieron al brazo mis padres-
MªdelMar: Has
crecido
José Manuel: Si, y
está mucho más guapa
Rocio: Exagerados,
vengo igual que cuando me fui –
Así es vengo igual
que cuando me fui, igual de destrozada.
Mªdel Mar: Ha
venido alguien más a recibirte
Mi corazón dio un
vuelco. ¿El? No por favor, eres tonta Rocio.
Irene: ¡Buu!
Rocio: ¡IRENEE! –me
abalance sobre ella-
Lucia: ¿Me has
traído algo?
Rocio: Lo que te he
echado de menos tía
Lucia: ¿Me has
traído algo?
Irene: Oh, que me
gusta oírte decir eso… digo esta se ha olvidado de mi fijo
Lucia: ¿Me has
traído algo?
Rocio: Si pero
¿sabes qué? Por pesada ahora no te lo doy
José Manuel: ¿Qué
tal si nos vamos a casa?
Lucia: Si, que yo
quiero ver lo que me ha traído
Rocio: Si no te lo
voy a dar…
Acercamos a Irene a
su casa, quede en hablar con ella más tarde, por la noche para contarle todo lo
de Londres. Nada más cruzar con el coche la esquina de mi casa solo se me pudo
venir un momento a la cabeza
*Flashback…
Rocio: ¿Qué
quieres?
Thiago: Hablar
Rocio: ¿De qué?
Thiago: De lo
ocurrido
Rocio: Yo no quiero
hablar de eso
Thiago: ¿Te vas?
Rocio: Si
Thiago: ¿Por cuánto
tiempo?
Rocio: Dos meses
Thiago: ¿Y te vas a
ir así conmigo?
Rocio: Así contigo
¿como Thiago?, todo te lo has ganado tu
Thiago: No lo hice
por que quise
Rocio: Claro… mira
Thiago a veces es preciso partir para volver a encontrar el camino
Thiago me mira
desilusionado, de pie. Me coge del brazo, me lo aprieta. Porque cuando alguien
a quien quieres se te va intentas detenerlo con las manos, esperando poder
atrapar así también su corazón.
Rocio: Me tengo que
ir
Thiago: Vale,
cuídate y… disfruta
… fin flashback*
Lucia: ¿Por qué
lloras? –Me dijo al oído-
Rocio: Por nada,
tranquila –la acaricie el pelo-
Subimos a casa,
saque las cosas de la maleta, le di a cada uno el pequeño detalle que les había
comprado y eche la ropa que traía sucia a lavar.
Lucia: Me encanta,
me encanta
Rocio: Pero ¿ya te
la has puesto?
Lucia: Si, quería
ver cómo me quedaba
Rocio: Ah, pues muy
bien –sonreí-
Lucia: Me
envidiaran mis amigas, ninguna de ellas tiene una sudadera de Londres
Rocio: -reí- vaya
tía
Lucia: Muchísimas
gracias hermanita –me dio un beso en la mejilla y se marcho-
Thiago
Pues hoy justo hace
dos meses que se marcho, supongo que habrá llegado ya. La llamaría, pero no sé
cómo va a reaccionar conmigo. A lo mejor estos dos meses la hayan servido para
olvidar el suceso y probablemente a mí, cosa que conmigo no ha sucedido. No
había día que no me acordara de ella, que no pensara en ella. Fui un gilipollas
total aquella noche y no me cansare de repetírmelo. Gracias a aquella noche la
perdí, para siempre. Si. Y es que veo totalmente improbable que podamos volver
a estar juntos. Perdonar es fácil, olvidar no.
Rocio
Mientras cenábamos,
les hable sobre todo lo que hice en Londres. Las amigas y amigos que hice. Sobre
cómo era la gente allí. Sobre lo que podía llegar a odiar el clima, siempre
nublado y lloviendo. Sobre lo que había mejorado notablemente mi ingles.
José Manuel: Mañana
vuelves ¿no?
Rocio: ¿A dónde?
José Manuel: A la
universidad y a los entrenamientos
Rocio: Ah claro
José Manuel: Raúl
fue muy majo, le comente lo de los dos meses a Londres y me dijo que no me
preocupara que cuando volvieras que podías volver a trabajar
Lucia: De
recogepelotas
Rocio: Mira que te
quito la sudadera
Lucia: Vale, vale
lo siento
Rocio: Bueno me voy
a mi cuarto, tengo que hablar
No me hacia ni
pizca de gracia tener que volver a trabajar allí. Ya podía haber dicho ese tal
Raúl que si me iba no podría volver. Tendré que volver a verle, joder.
Irene: Ohh por fin
creí que ya no me ibas a llamar
Rocio: Siempre me
pones el papel de mala eh
Irene: -rio- Lo
eres un poquito
Rocio: Oh vale,
vale pues te quedas sin regalo
Irene: Retiro lo
dicho, bueno ¿qué tal?
Rozamos cerca de la
hora hablando, yo hablándole de lo de Londres y ella contándome las novedades
que habían pasado por Barcelona.
Irene: Se me ha
olvidado contarte una cosa
Rocio: Cuéntame
Irene: Estoy
con…con
Rocio: ¿Con?
Irene: -tosió-
Afellay
Rocio: No te he
oído
Irene: Estas sorda
–tosió de nuevo- Afellay
Rocio: Que tal si
pruebas a decírmelo sin toser antes
Irene: AFELLAY
–grito-
Rocio: Alaaa, ahora
se ha enterado todo el barrio
Irene: JA JA
graciosa
Rocio: agsfghd que
cuuquis
Irene: Tse pues
claro
Rocio: Me alegro
muchísimo por vosotros
Irene: Gracias, y
tú con el tema de…
Rocio: Mas que
olvidado
Irene: O sea que
Londres ha servido ¿no?
Rocio: Si
Irene: Pues me
alegro muchísimo, ahora pagina nueva y ya esta
Rocio: Si…mañana
seguramente le vea
Irene: ¿Por qué?
Rocio: Vuelvo a
trabajar de recogepelotas en los
entrenamientos
Irene: Anda... tú
siempre recuerda: cabeza alta
Rocio: Claro… te
veo mañana en la universidad ¿no?
Irene: Si
Rocio: Bueno pues
hasta mañana entonces
Irene: Vale, un
beso te quiero
Rocio: Y yo, un
beso –colgamos-
Esta noche por fin
dormía en mi cama, como la extrañaba… la de Londres era incomoda no, lo
siguiente. Me quede durmiendo, pensando en todo lo que le había dicho a Irene,
pensando que algunas de las cosas no eran del todo ciertas…
CONTINUARAAA…