Irene: Hooola –me abrazo- ¿Regalo? ¿Regalo? ¿Regalo?
Rocio: Ooooj que materialista eres
Irene: Mentira, pero me hace ilusión ver que me has traído
Rocio: Toma anda –saque la bolsa de la mochila y se la di-
Irene: Que será, que será –decía mientras lo habría- Aaaay
una sudadera y… y…
Rocio: Tiaaa
Irene: Es que no tengo ni idea de lo que es
Rocio: El Big Ben inculta
Irene: Aaaay es verdad, lo tenía en la punta de la lengua
–me abrazo- muchas, muchas gracias
Rocio: Te la tienes que probar, creo que si es tu talla pero
por si acaso
Irene: ¿Y si no la es?
Rocio: Pueees te tendrás que esperar, y descambiarla cuando
vayamos tú y yo dentro de unos meses
Irene: ¿En serio? –pregunto asombrada-
Rocio: No –rio-
Irene: -le echo una mirada asesina-
Rocio: Hombre si me miras así si que vamos eh
Entramos para clase. Ya volvía a la misma rutina de siempre.
Todo seguía igual, en estos dos meses no había cambiado nada. Ni incluso mis
sentimientos hacia Thiago. ¿Cómo voy a reaccionar esta tarde cuando le vuelva a
ver? Se me va a hacer demasiado duro verle ahí, a apenas unos metros y no
poderle abrazar ni decirle todo lo que le quiero a pesar de lo que me hizo. Las
clases se pasaron rápido, y cuando me quise dar cuenta ya estaba comiendo en
casa.
José Manuel: Esta tarde de vuelta a los entrenamientos
Rocio: Ya lo sé papa
José Manuel: ¿Te sigue haciendo ilusión no?
Rocio: Claro –dije desganada-
José Manuel: No
Rocio: Que si
José Manuel: ¿Entonces?
Rocio: Estoy cansada
Mªdel Mar: Pues ahora a echarse un siesta y arreglado
Rocio: Eso hare –recogí mi plato, lo deje en el lavavajillas
y me subí a mi cuarto-
Abrí el armario y busque con ilusión que me iba a poner esta
tarde. Pronto caí en la cuenta de que ya no iba a ser como antes, ya no tenía
que pasarme horas y horas para ver que me ponía aunque fuera para bajar a verle
un rato a la calle. Ya no me tenía que poner guapa para él. Mis ojos se
inundaron de lágrimas rápidamente. Se me está haciendo durísimo todo esto, pero
tendré que ser fuerte y seguir adelante ¿no? ¿Sin él? Complicadísimo. Pero así
es la vida… Decidí ponerme esto: http://www.polyvore.com/cgi/set?id=65089030&.locale=es
. Lo deje preparado para luego anda mas levantarme de la siesta ponérmelo.
Afellay: Oye ¿qué tal con Rocio?
Thiago: ¿Me estas tomando el pelo?
Afellay: Yo no como pelo
Thiago: Ya está el gracioso
Afellay: Eh, eh no me cambies de tema
Thiago: En serio,¿ no estás de coña?
Afellay: ¿Por qué debería de estarlo?
Thiago: ¿Por qué ya no estamos juntos puede ser?
Afellay: -le miro sorprendido- Muerto me dejas –rio-
Thiago: Afellay…
Afellay: Vale lo siento
Thiago: ¿No lo sabías?
Afellay: No, por eso ya no viene a los entrenamientos. Ahora
entiendo todo
Thiago: No viene porque se ha ido a Londres. Que pasa ¿Irene
no te cuenta nada?
Afellay: Es que yo con Irene hago otras cosas –puso cara de
pillín-
Diana: ¡Rooooooooooooooci! –Me abrazo-
Alicia: Abrazo de oso
Clara: Amoroso
Rocio: -reí- Seguís igual de tontas eh
Alicia: Ale pues se acabo el abrazo de oso amoroso
Rocio: Era broma
Alicia: Abrazo de oso amoroso
Diana: -la cogió del brazo- no te motives
Alicia: Tsss vale
Mientras estábamos en el vestuario, les conté por encima mi
viaje a Londres y les di el pequeño detalle que les había traído. Teníamos poco
tiempo, en apenas dos minutos salíamos.
Alicia: Jo, muchas gracias
Diana: Lo mismo digo
Clara: Y yo –dejo su regalo sobre el banco- Salgamos ya
Me fui a mi esquina de siempre, me senté en el suelo y a
esperar. En apenas unos segundos ya empezaron a salir. Puyol, Xavi, Pique,
Iniesta, Cesc, Alexis, Messi, Adriano, Villa, Dos Santos, Dani Alves y…
Todavía queda algo, aunque sea inexistente pero puedes
sentirlo, y no lo dices pero cuando le ves te sigue latiendo el corazón más
fuerte de lo normal y te pones nerviosa, y dices que le odias pero en realidad
estas pensando que él da sentido a tu vida. Luego a las demás personas les
engañas y dices que le has olvidado, que ya no es nada aunque pienses que lo es
todo, y lo dices tantas veces que tu corazón se lo cree de una forma tan
estúpida pero lo hace…
Thiago: Hola
Rocio: Hola
Thiago: ¿Puedo darte dos besos?
Rocio: Claro
Thiago: -me da dos besos- ¿Qué tal por Londres?
Rocio: Bastante bien la verdad
Thiago: Me alegro.
Oye, me gustaría hablar contigo a la salida ¿puede ser?
Rocio: Si
Thiago: Vale, pues nos vemos
luego entonces -sonrió y se
marcho corriendo junto con el resto del grupo-
… Y un día cuando crees odiarle, habláis y está más
simpático que nunca. Y notas que tu corazón, tu vida empieza a recobrar sentido
y lo sientes, sientes que todavía le quieres.