lunes, 11 de marzo de 2013

Capitulo 51.


|Rocio |
Nos encontrábamos tumbados en la cama, la música seguía salía saliendo de los altavoces pero apenas la echábamos cuenta, ese momento era solo nuestro.
Rocio: Mmm ¿no tienes hambre?
Thiago: Después de todo esto… mucha –reía a carcajadas-
Rocio: Serás guarro, vamos levanta –tiré  de su brazo-
Thiago: ¿Tú tratas así a todos los invitados?
Rocio: O peor, así que no te me quejes y mueve el culo
A los minutos nos encontrábamos sentados en el salón, delante de la televisión y devorando la comida. Si, si que teníamos hambre.
Thiago: Voy a contratar a Irene para que me cocine
Rocio: ¿Esta bueno verdad?
Thiago: Buenísimo, suerte de Afellay menuda cocinillas se ha pillado
Rocio: Gracias por la parte que me toca
Thiago: De nada –me guiño un ojo-
Molesta, hice una miga de pan bien grande  y se la tire. El la cogió y se la comió. Hice otra y volví a repetir el proceso. El volvió a hacer lo mismo.
Thiago: ¿Quieres jugar?
Rocio: ¿A qué? –Dije haciéndome la despistada-
Thiago: Al futbol quizás, no dejas de tirarme bolitas
Rocio: ¿Bolitas? ¿Como bolitas?
Thiago: No te hagas la tonta eh… -dijo mirándome divertido-
No pude evitar que se me escapara alguna carcajada. Que mala soy para disimular joder.
Rocio: Yo no he tirado ninguna bolit…- no me dejó acabar cuando ya le tenia de nuevo encima haciéndome cosquillas-
Thiago: Te lo has ganado así que ahora no me digas que pare
Rocio: Para –dije mientras reía-
Thiago: He dicho que no me lo digas
Rocio: No Thiago en serio para, mis padres estarán a punto de venir y no es plan de que nos encuentren así
Thiago: No valen excusas
De repente empezó a sonar la cerradura de la puerta
Rocio: Mierda, mierda, escóndete–le empuje con fuerza-
Thiago: ¡Dios pero que de fuerza te ha salido de repente! –me miro sorprendido- ¿Donde?
Rocio: No sé donde tú veas, debajo de la mesa, detrás de la puerta pero date prisa
Thiago: ¿En serio es necesario?
Rocio: Si –le empujé hacia la cocina y a continuación cerré la puerta-
Mªdel Mar: ¡Ya estamos en casa!
Rocio: Estoy aquí –sonreí-
Mªdel Mar: Ah no te había visto
Lucia: Lo que te has perdido, Andorra es precioso
Rocio: Ya iré yo un día si eso –estaba demasiado nerviosa, en poco entrarían en la cocina- ¿Y papa y los abuelos?
Mªdel Mar: Se han ido a dar una vuelta, el abuelo quería conocer el Camp Nou
Lucia: Estoy sedienta, voy a por un vaso de agua
Rocio: ¡No! –Dije rápidamente poniéndome delante de la puerta-
Lucia: Que tengo mucha sed, quita venga
Mi cuerpo inconscientemente se hizo a un lado, abrió la puerta y…
Lucia: ¡THIAGO! –Gritó-
Rocio: ¿Thiago? –dije mirando extrañada-
Mªdel Mar: ¿Thi qué?
Lucia: UN JUGADOR DEL BARÇA EN NUESTRA COCINA MAMA, EN NUESTRA COCINA –decía gritando-
Rocio: Niña deja de gritar, tampoco es para tanto. Se habrá equivocado de casa… -que tontería acabas de decir Rocio, dije para mis adentros-
Thiago: Si, entre por la ventana, no preguntarme como, y llegue hasta aquí. Después me di cuenta que esta no era mi cocina y ¡ay va! ¡si había entrado en una casa ajena!
Le miraba mientras hacia un esfuerzo enorme para no estallar a carcajadas.
Mª del Mar: Si vamos, de toda la vida se lleva haciendo eso de entrar por la ventana – me dijo mientras me miraba enfurecida-
Thiago: Perdonen las molestas, no volverá a ocurrir. ¿La salida?
Lucia: Por aquí, por aquí –le cogió de la mano y se lo llevo hacia la puerta que daba a la calle-
Nada más ver que se iba, me subí corriendo a mi cuarto. No tenía ganas de escuchar a mi madre.

Cuando desperté, eran las 21:05. No sabía qué hacer, si bajar o quedarme en mi cama tumbada escuchando música. Mis tripas decían que bajara. Venga Rocio, tampoco será para tanto. Ya eres mayorcita para estar con quien a ti te dé la gana. Y sí, estoy con un jugador del Barça ¿y qué pasa? Nada malo pienso yo. Además tarde o temprano se tendrían que enterar. Me arregle un poco el pelo y me dirigí para la planta de abajo.
Abuela: Hombre ya baja, esta noche no vas a dormir –decía mientras sonreía-
Rocio: Pues lo más seguro –me acerque a ella y la di un beso-
Abuelo: ¿Y a mí no me das nada?
Rocio: Por supuesto que sí –me acerque a él y le di un enorme abrazo acompañado de un beso-
Mire a mi madre de reojo, no parecía enfadada. Mire a mi hermana, estaba con el móvil hablando seguro con sus amigas del suceso de hace unas horas.
José Manuel: ¿Y esas rosas? –dijo señalando el jarrón que hace unas horas había colocado yo con las rosas-
Mªdel Mar: No se, -dijo mirándome-
Rocio: Yo tampoco
Lucia: Yo creo que sí que lo sabes
No dije nada. No sé porque pero me sentía tan incómoda.
José Manuel: ¿Cuándo le vas a traer a comer un día?
Rocio: ¿Qué? –dije sorprendida-
José Manuel: Si, al chaval este que juega al futbol
Lucia: Thiago papa, Thiago
Note como mi cara se encendía
Abuelo: Que calladito te lo tenías eh –dijo acariciándome la pierna-
Rocio: Ya
José Manuel: Pues dicho queda, cuando quieras le invitas
Rocio: Vale papa
Mªdel Mar: ¿Desde cuándo estáis juntos?
Me quede pensativa. No sabía que decir. ¿Desde ayer? Tres meses es lo que llevaríamos ya si no hubiera pasado nada. Pero ni una cosa ni la otra, tendré que buscar un punto intermedio.
Rocio: Mmm como cerca de un mes
Abuela: ¿Es buen chico no?
Rocio: Mucho
Abuelo: Nosotros nos vamos el sábado, ¿por qué no te le traes a comer algún día antes de que nos vayamos?
Rocio: No se si podrá, el entrena, tendrá que hacer cosas y eso
José Manuel: Pregúntaselo
¿Por qué tanta prisa para conocerlo?
Rocio: Mañana en el entrenamiento
Lucia: Y si puede que se traiga a algún compañero
Rocio: Si claro y que mas
Lucia: Anda ¿y por qué no?
Rocio: Porque no
Mªdel Mar: Bueno ¿qué tal si cenamos? esta todo preparado ya
Lucia: ¡Vaaaaaaaaale!