Irene: Espero que haya una buena razón para la que me hayas
hecho madrugar
Rocio: ¿Para ti madrugar es levantarse a las 11:30? –la mire
sorprendida-
Irene: Si, para mí no madrugar es a partir de las 14:00
Rocio: Pasa que se va el calor anda –cerré la puerta a mis
espaldas-
Irene: Me darás de desayunar por lo menos
Rocio: En la cocina hay de todo, ves y coge lo que quieras
Irene: Corre peligro tu despensa al decirme eso, me suelo
levantar muy hambrienta y esta vez no va a ser menos
Rocio: Deja al menos un par de galletas –reí-
Irene: ¡Hecho!
Rocio: Thiago era el de las notitas
Irene: -se le cayó el bote de la galletas- ¿Qué dices?
Rocio: Adiós galletas
Irene: ¿Y?
Rocio: Empezamos de cero –dije mientras cogía el cepillo
para barrer las galletas que estaban tiradas en el suelo-
Irene: No sé qué decirte
Rocio: Hay personas que merecen una segunda oportunidad, y
para mí el es una de ellas
Irene: Espero que no te equivoques –me abrazó-
Rocio: Yo también lo espero
Irene: Bueno ¿y a que quieres que te ayude?
Rocio: -mire el reloj- dentro de una hora viene, y pues
quiero preparar algo bonito
Irene: Mmm ¿qué vas a hacer de comer?
Rocio: ¿Macarrones, pizza, arroz? que yo de ahí no salgo
Irene: Yo tampoco pero podemos hacer una excepción, déjame
el portátil
Buscó un plato de cocina poco habitual. Nos acabamos
decantando por uno llamado Tabulé que
consistía en una ensalada exótica de cuscús. Bajamos rápidamente al
supermercado y por suerte había todo lo necesario. Eran cerca de las 12:30
cuando nos pusimos manos a la obra.
Rocio: ¿Dará tiempo no?
Irene: De sobra
Rocio: Mientras tú haces eso yo preparo la mesa ¿qué pongo?
Irene: Pues tenedores, cuchillos –reía a carcajadas-
Rocio: Graciosa –me fui para la habitación de mis padres-
Busqué por todos los lados hasta que di con un juego de
velas. Rojas y de olor a vainilla. Perfectas. Me fui de vuelta al salón y las
coloqué encima de la mesa junto a los cubiertos. Cogí un jarrón que había en
una mesa puesta en un rincón y lo puse también en la mesa.
Irene: No os vais a ver las caras
Rocio: Cierto –lo quité-
Irene: Estas muy nerviosa
Rocio: Es que es la primera vez que preparo una cosa de este
tipo
Irene: Y quieres que salga perfecto ¿no?
Rocio: Si –devolví el jarrón a su sitio –
Irene: Con las velas y eso está bien
Rocio: ¿Seguro?
Irene: Si –dijo limpiándose las manos – Esto ya está
Fui corriendo a la cocina haber como había quedado todo. Lo
había echado ya en los platos. Tenía muy buena pinta.
Irene: Bueno me voy ya
Rocio: Vale, muchas gracias jo –la abracé-
Irene: No hay de que –sonrió-
Rocio: Luego si eso te llamo
Irene: Vaale, te quiero –dijo cerrando la puerta-
Me fui corriendo a la habitación. Tenía que arreglarme
todavía. Menos mal que ya me había duchado, solo me quedaba vestirme. Me acabe
decantando por esto: http://www.polyvore.com/pu8u9p0ppoi/set?id=68239903
. A las 12:55 estaba lista. Perfecto. Me senté en el sofá a ver la tele
mientras esperaba a que viniera. Justo cuando se fueron a publicidad el
programa que estaba viendo llamaron a la puerta.
Thiago: Hoola –me dio un beso leve en los labios-
Rocio: Has sido puntual eh
Thiago: Siempre suelo serlo
Rocio: Mmm ¿qué tienes...? –Le dije señalándole la espalda-
Thiago: Hostia se me olvidaba –rió- Toma
De detrás de su espalda salió un enorme ramo de rosas
Thiago: Espero haber acertado
Rocio: Sii, son preciosas –dije con ilusión mientras le
abrazaba- Ahora hay que buscarles un sitio
De repente vi el jarrón que había cogido hace apenas unos
minutos para ponerlo en la mesa. Tenía flores pero tenían pinta de estar ya
medio mustias así que no tardé nada en tirarlas, cambiar el agua y poner ahí
las rosas.
Rocio: ¿Tienes hambre?
Thiago: Muucha, hace ya casi cuatro horas que he desayunado
Rocio: Ven a ver lo que he preparado – le cogí de la mano
para llevarle a la cocina- Ha venido Irene a ayudarme porque yo al tema de la
cocina todavía no le he cogido el tranquillo
Thiago: Tiene muy
pinta –sonrió- Por cierto bonita casa eh
Rocio: Que mal educada soy, no te le he enseñado, ven
Le enseñe lo que quedaba de la planta de abajo, la
habitación de mis padres y el cuarto de baño. Después subimos a la planta de
arriba donde estaban la habitación de invitados, la de mi hermana y la mía
junto a un cuarto de baño.
Rocio: Siéntete privilegiado eh, que mi cuarto no lo ve todo
el mundo –reí-
Thiago: Oh por favor, de los nervios estoy –reía –
Rocio: Mira que no te… -antes de que acabara la frase ya
había abierto la puerta y estaba dentro-
Miraba curioso cada rincón de la habitación. Se detuvo
viendo detalladamente el corcho que me regalaron mis amigas de Madrid. Lo que
las echaba de menos, algún día tendré que hacer una escapada e ir a verlas.
Thiago: ¿Quiénes son?
Rocio: Mis amigas de Madrid. Esta es Fátima, esa Sara y esa
Carolina
Thiago: Son guapas eh
Rocio: -le di un manotazo en el hombro-
Thiago: ¿Y tu serás la fea esta no?
Rocio: Ale largo, se acabó –le empuje hacia la puerta-
Thiago: Nooo que estaba de broma además aun me quedan cosas
por ver
Rocio: -le mire mal- Rapidito
Mientras yo contestaba algunos whatsapp en el móvil, el
seguía viendo lo que le quedaba de mi cuarto. De pronto empezó a salir de los
altavoces de mi reproductor de música la voz de Adele: http://www.youtube.com/watch?v=x4r-c4I_9Rc
Rocio: Ya has tocado donde no debes
Thiago: ¿Te gusta Adele?
Rocio: Bastante
Se acercó a mí y se sentó a mi lado. Me le quedé mirando.
Que preciosidad de ojos joder. Nos quedamos mirándonos durante varios segundos
mientras la canción sonaba. No pude evitar que se me escapara alguna carcajada.
De pronto sentí como se tumbaba encima de mí y… entonces llegó el silencio para
que nuestras manos empezaran a hablar, su aliento en mi cuello….Tu has estado
en mi mente y cada día te aprecio más… Nuestras respiraciones sincronizadas…
Pero tú eres lo único que quiero… Estábamos en una especie de guerra en la que
perdía el primero que dejara de dar besos… No sé porque tengo miedo cuando he
estado aquí antes… Cansados, pero con ganas de mas… Te reto a que me dejes ser
la única…Miles de sensaciones dentro de nosotros, todas ellas que queríamos
dejar salir… Olvida tu pasado y simplemente se mío… Y es que en cada simple caricia o roce, nos
podíamos dar cuenta que nos necesitábamos como el oxigeno para respirar…
Prometo que merezco estar entre tus brazos. Una vez más, la canción que se oía
se convertiría en nuestra canción y esta vez sí que para siempre, bueno quizás
debería decir que esto no era un para siempre sino un para toda la vida.